Desde
que conocemos la publicidad, sabemos que cada día mienten más sobre cualquier
tema para sacarse un dineral. Es entendible que el principal objetivo de estas
empresas publicitarias es que se trata de vender, y nosotros no tenemos la
culpa de caernos en esta estafa. Son mensajes muy sutiles, sean visuales o
textuales, nos influye bastante en
nuestro día a día. Muchos anuncios de ciencias falsas utilizan palabras
textuales científicos que tiene un significado totalmente distinto o lo que
están vendiendo. También utilizan el visual de un científico en un laboratorio,
mezclando líquidos y con una bata blanca puesta. Nos da la ilusión de lo que
nos están diciendo es cierto. Muchas de
las veces, estos productos no tienen pruebas de que los resultados son como
proclaman, o al decirlo son números y resultados inventados por ellos. Todo
esto se puede definir con una palabra: pseudociencia. Unas de las “ciencias”
que más conocemos por la sociedad son pseudociencias, por ejemplo el Feng Shui
y el Astrología.
Podemos encontrar
muchos productos como hemos dicho anteriormente en “As Seen On TV”. Estos
anuncios publicitarios exageran muchísimo sus resultados de funcionamiento,
como principalmente nuestro aspecto físico. Casi todo el mundo está obsesionado
con como se ven en público, por lo tanto podemos ver más anuncios de
maquillaje, crema, dietas o ejercicios para perder peso. También juegan con
facilitar nuestras tareas ordinarias, cuando realmente se puede ver casi como
algo inútil de inventar. Estos productos se vended a precios bastante altos, a
la vez diciendo que hay un “descuento”. Es decir, si nos están vendiendo una
máquina que nos ayudara perder 10 kilos en una semana a través de la tecnología
revolucionaria de un cacharro que gira en un eje y nos da un pequeño masaje
sobre donde lo aplicamos, normalmente se vende a 100€, pero si llamas en este
instante, lo puedes comprar por 60€. La oferta de la semana.
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